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jueves, 28 de noviembre de 2013

El amor, esa droga



Lo dice Albert Espinosa en su último libro, y qué razón tiene:

“[L]os amores no correspondidos son la droga natural más potente de este mundo. Tanto de los que los sienten como de los que no los corresponden… Todos siempre acaban sufriendo, pero vuelven a caer en sus redes…
Hay una épica difícil de explicar: se sufre, se intenta, se sufre, se prueba… ¿Qué te lleva a desear a alguien con tanto ahínco cuando sabes que no te quiere?”

Y hay gente que cae una, y otra, y otra, y otra, y otra vez…

martes, 1 de octubre de 2013

Sí, al final crece, pero…



“Ay, no que quejes, que al final crece.”


Tengo una relación amor-odio con mi pelo. Supongo que como el 90% de las mujeres del mundo, si no más. Pero con el tiempo he ido consiguiendo que el amor reine entre los dos… Hasta que llega el temido momento de ir a la peluquería.

martes, 17 de septiembre de 2013

Las paranoias compartidas son menos paranoias



Lo confieso: mi vida social últimamente está bajo mínimos. Es lo que tiene estar en paro, que los pocos trabajos que hagas los realices a través de internet en el ordenador de tu casa y que parezca que todo el mundo a tu alrededor tiene trabajo o esté a cientos de kilómetros de ti. Lo dicho: escasa o nula vida social. Y eso, para alguien con tendencia a comerse la cabeza en exceso (overthink que dirían los ingleses), bueno no es. Pero de repente llega el servicio de empleo, ese al que tanto te han insistido en que te apuntes y que tan pocas cosas te ha ofrecido en todo ese tiempo, te avisa para que te apuntes a un curso. Y aunque no te parece una maravilla, la promesa de un posible empleo hace que no lo dudes un momento: te apuntas. (Lo sé, no suena creíble, algo sí que lo dudé, pero ya sabéis… overthink…) 

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Para que no nos quede un “¿y si…?”



Hay veces que la vida nos pone ante situaciones en las que debemos decidir en cuestión de minutos algo que puede resultar vital para nuestro futuro. “¿Lo hago o no lo hago?” Deshojamos la margarita mientras pensamos la lista de pros y contras que puede acarrear esa decisión.

viernes, 1 de febrero de 2013

Silencio...

Hay un proverbio indio que dice: "Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio". Así que yo me apliqué el cuento y, trayéndolo a este terreno, pensé que, ya que lo que tenía que escribir no iba a mejorar la ausencia de entradas en el blog, era mejor no escribir nada.

martes, 11 de septiembre de 2012

El dilema de la bolsa de los regalos



Seguramente todos en algún momento de vuestras vidas habéis tenido que comprar un regalo en grupo, bien sea para uno de vuestros amigos, un compañero de clase o un colega de la asociación de amigos de la pesca de altura. Probablemente el proceso ha sido algo similar a esto: plantear el hecho de que hay que comprar un regalo y pedir ideas; ponerse de acuerdo en qué comprar e ir a buscarlo; comprarlo y entregárselo con la esperanza de que le guste.

miércoles, 11 de julio de 2012

El peligro de la zona de confort


Hace unas semanas me enviaron un mensaje del servicio de empleo para que fuera a una charla sobre emprendedores. Mi primera reacción al leerlo fue: “tengo mejores cosas con las que perder el tiempo, no voy”, pero después le estuve dando vueltas y pensé que no tenía nada que perder, salvo alguna hora de sueño por tener que madrugar para ir, y que últimamente están un tanto tiquismiquis, así que mejor no arriesgarse.

El caso es que al final fui y resultó ser una gran idea. Ir a una charla que ofrece optimismo, en estos tiempos, no es para nada una pérdida de tiempo. Como os he contado alguna vez, estoy ya saturada de malas noticias, de gente quejándose… como si no tuviera suficiente con mi propio pesimismo como para tragarme el de los demás. De forma que estar durante una hora aproximadamente escuchando a alguien que te da buenas ideas, que te habla de proyectos que sí están funcionando, que te anima a progresar, es una de las mejores cosas que he hecho últimamente.

sábado, 16 de junio de 2012

Los fregaos se ponen a 100


No, tranquilos, no os voy a hacer una entrada porno ni os voy a hablar de motor… aunque todo podría ser. Simplemente, los fregaos se vuelven centenarios.

Cien entradas y, sinceramente, sigo sin saber cómo. Echo la vista atrás y no me creo que os haya contado 99 cosas distintas. Sí, si las musas me hubiesen visitado tantas veces como me he planteado, habríamos llegado a esta cifra redonda hace muuuuuuucho tiempo, pero entre pitos y flautas, muchos fregaos se han quedado en el tintero. O, mejor dicho, en la carpeta de posibles entradas que nunca tuvieron una forma determinada ni un final decente. Digamos que están en el limbo de las entradas.

El caso es que con la tontería, poco a poco, le he vuelto a coger el gustillo a esto de escribir. No lo hago con la asiduidad del difunto fotolog (y dad gracias a dios de que no sea así porque os estáis ahorrando leer infinidad de absurdeces), ni publico muchas de las cosas que empiezan como entradas y acaban convirtiéndose en una especie de diario personal en el que desahogarme poniendo por escrito mis comeduras de cabeza. Pero bueno, lo único que quería hacer hoy era dar las gracias a quienes me animaron a crear esto aunque yo no estuviera muy convencida, a quienes os habéis dejado caer de vez en cuando por aquí, a quienes os dejáis caer con más frecuencia y a quienes habéis dejado vuestra huella en forma de comentario.

Gracias y seguiremos a por otros 100 fregaos más.

martes, 12 de junio de 2012

Cansada del mundo


Hace unos años, bastantes, vi una foto de Mrs. O de joven. La foto no era especialmente artística, pero hubo algo que me llamó muchísimo la atención: el espejo que tenía al lado. Le pregunté por él, si aún lo conservaba, y su respuesta fue afirmativa. Como el espejo en cuestión estaba ya guardado en el baúl de los recuerdos, tuve la suerte de heredarlo, y aún hoy forma parte de la decoración de mi dormitorio.

El espejo no es nada del otro mundo. No tiene un marco espectacular que haga que sea precioso. Al mirarte en él no te ves más alto, más delgado e infinitamente más guapo. Nada de eso. Es simplemente un espejo de 25x31centímetros… pero tiene mensaje. Y eso, precisamente, es lo que hizo que me gustara tanto.


martes, 8 de mayo de 2012

Las pérdidas de la crisis


Una de las cosas que menos me gusta de la crisis, aparte de que ha conseguido que me sienta una completa inútil, es que me ha vuelto una desconfiada. No es que antes me fiara de todo, pero es que ahora no me fío de nada. Y con ese nada me refiero a nada referente a ofertas de empleo.

En una época en la que muchos pasamos años desde que terminamos la carrera hasta que conseguimos que alguien nos dé una oportunidad en eso para lo que hemos pasado mucho tiempo preparándonos, los hay que intentan sacar el mayor provecho engañando a esa gente que no consigue encontrar trabajo y que ve cómo sus ilusiones, poco a poco, se desvanecen.

Esa pérdida de ilusión viene por un lado motivada por el hecho de que, por muchos currículos que envíes y por muchas ofertas a las que te inscribas, nunca hay una respuesta. Solo se sabe el estado de la inscripción cuando entras en la web en cuestión y ves que te han rechazado... Una vez más.


sábado, 31 de marzo de 2012

Nunca entenderé…


… a esas personas que son más felices odiando que amando. A quienes basan su felicidad en la desgracia ajena. A quienes se centran más en celebrar el mal ajeno que el bien propio.

Nunca entenderé a quienes usan el doble rasero en sus opiniones. A quienes creen que debes respetar sus pensamientos pero que no hacen lo mismo con los de los demás. A esas personas que defienden algo a capa y espada… excepto cuando sucede con alguien que no les gusta, aunque sean situaciones idénticas.


jueves, 15 de marzo de 2012

Pánico al largo plazo


Desde hace un tiempo odio hacer planes a largo plazo. No es ninguna filosofía de vida basada en la idea de que hay que disfrutar del presente sin pensar en el futuro porque el ahora es lo único que tenemos y puede ser que en cualquier momento al salir a la calle te atropelle un camión y adiós a tus planes. No. Nunca me ha gustado pensar así. Siempre tengo la esperanza de que hay un futuro, largo y duradero, y de que no me voy a morir mañana, aunque todo es posible. Me gusta vivir el presente mirando al futuro. Y hacer planes, imaginar qué haré en verano, o en mi cumpleaños, sin pararme a pensar que aún faltan muchos meses. O mejor dicho… me gustaba.


miércoles, 29 de febrero de 2012

Sesión de cine: One Day


Creo que después de este tiempo, si os ha podido quedar algo claro sobre mí, es que soy una llorona cuando veo películas. A la más mínima escena tierna, las lagrimillas intentan hacer acto de presencia. Y aunque muchas veces logre controlarlas y ni tan siquiera les dé tiempo a salir de los ojos, hay veces en los que me es imposible controlarlas. Aunque he de decir que estas últimas son las menos, y principalmente cuando estoy sola (ya ves tú, me cuesta horrores llorar en público por una película).

El caso es que el otro día se alinearon los planetas y cuando estaba viendo una película que en principio no parecía que me fuese a causar mucha llorera, de repente, sin previo aviso, apareció. Y una de las peores que recuerdo. Pero de eso os voy a hablar más adelante, cuando os haya puesto en antecedentes.

domingo, 26 de febrero de 2012

Confesiones impopulares (VIII)


Me cuesta horrores no poner emoticonos en las entradas del blog.

Sí, lo sé. Es mi blog. Yo mando. Puedo hacer lo que salga de las narices. Así que, ¿por qué no dejar caer alguno de vez en cuando? Pero no. Hay algo que me frena. No me parece profesional. Aunque con las tonterías que os cuento, por un poco menos de profesionalidad tampoco pasaría nada. Pero no puedo.

Quizás os parezca una tontería, una exageración, pero quienes tratáis conmigo más a diario sabéis que raro es que una frase mía no termine con un XD, un guiño (este menos, porque lo odio, si es que se puede odiar un emoticono), una lengua salida, una sonrisa… Si no lo uso siento que falta algo, que quien está al otro lado de la pantalla no va a captar la ironía o que no doy suficiente alegría a las palabras que forman la frase. Muchas veces los pongo inconscientemente, como quien pone un acento (tal vez ese no sea el mejor caso, ya que muchos deberían ponerse a dieta después de estar tooooooooooodo el día comiéndose las tildes), como el cani que pone haches en sus palabras. Ahí, a discreción. 


domingo, 29 de enero de 2012

Y tú, ¿qué quieres hacer antes de morir?

La otra noche cambiamos las habituales sesiones de cine en casa cargadas de comedias románticas por películas de otro género. Sí, el amor también estuvo presente con Expiación, pero la trama no era tan evidente como con las otras. Y la segunda película ya hizo que cambiáramos del todo. La opción elegida fue Ahora o nunca, una comedia con tintes dramáticos en la que dos hombres enfermos de cáncer (Morgan Freeman y Jack Nicholson) que comparten habitación en un hospital terminan compartiendo algo más: sus ilusiones.



sábado, 31 de diciembre de 2011

Esto es todo, amigos


No sé si os habéis dado cuenta, pero esto se nos termina. En tan solo unas horas no solo tendremos que cambiar la hoja del calendario, sino que tendremos que cambiar el calendario entero. ¡Exacto! Ahora atáis cabos, ¿eh? Se os hacía raro que en el banco os regalaran calendarios así porque sí… Pues no era porque sí, es porque el que tenéis colgado en la pared de la cocina se os quedará pasado en nada (iban a daros esos nada gratis… ¡Ilusos!). Sí, las revistas están regalando agendas por esto mismo (¡ay! Y ahora que hablo de agendas… me han venido a la mente las que daban en la Super Pop con fotos de los guaperas de turno… ¡qué tiempos aquellos! ¡Y qué pasados de moda están ya esos guaperas! Ahora con poner al Bieber ese tienen de sobra, ¿no?).


miércoles, 28 de diciembre de 2011

La banda sonora de nuestras vidas


Os haré una pregunta sencilla: ¿alguna vez os habéis dado cuenta de lo importante que es la música en las películas? Sí, seguro que lo habéis hecho. Pregunta absurda. Eso sí, no me refiero a las canciones que todos oímos por la radio y que de repente descubrimos que son parte de la banda sonora de la película, o la que el artista de moda compone para la película de turno y así se promocionan los unos a los otros y todos tan contentos. Hablo de esa música que aparece de fondo para que nos preparemos para lo que va a pasar. Ese “ñi ñi ñi” que acompaña al asesino que, el 99,9% de las veces, estará a punto de clavar un cuchillo, como en Psicosis. O esa melodía empalagosa que oímos cuando los dos protagonistas se cruzan y está a punto de surgir el flechazo. O esos sonidos que, acompañados de los movimientos de cámara adecuados, el paso lento y la respiración acelerada del personaje, nos hacen saber que algo malo pasará.


sábado, 24 de diciembre de 2011

Querido +1


Internet tiene cosas que para mí son un misterio, y eso sin profundizar demasiado. Hay cosas sencillas que no sé cómo funcionan, bien porque aún no me he informado de ello, porque no sabía que se podía hacer o porque son tan complejas que es preferible no profundizar demasiado en ellas y ocupar la memoria con algo que me sea más útil y práctico para lo que de verdad necesito. El caso es que, al igual que hay veces que descubro, por ejemplo, aplicaciones que desconocía, hay veces que me surgen dudas que no sé cómo resolver. Pequeños misterios que tal vez con algo más de maña podría responder en cuestión de minutos, pero que dado mi desconocimiento del tema, se quedan ahí.


jueves, 8 de diciembre de 2011

Como una tortuga en un mundo de guepardos


Velocidad de una tortuga: 0,25 km/hora
Velocidad máxima de un guepardo: 115 km/hora

Pues así me siento yo. Tal vez no un mundo de guepardos pero sí de libres (con sus 60 km/hora de media). Incluso me sirve la comparación entre una tortuga y una abuela con un tacatá. Todo el mundo se mueve, evoluciona, cambia de ciudad, de trabajo, de pareja, de amigos; y yo… yo sigo en un punto muerto del que parece complicado moverse. Hay quien toma a las tortugas como una forma de vida: lento pero seguro. El problema es cuando ese movimiento lento es prácticamente imperceptible. A veces hasta dudo de que haya algún tipo de movimiento en realidad.

Y mientras tanto, mientras intento averiguar si hay un movimiento lento o la mayor quietud posible, solo me queda observar a los demás guepardos a su velocidad de vértigo y pensar que algún día es posible que alguien, una tortuga, me vea como ese guepardo veloz y cambiante.