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martes, 7 de agosto de 2012

Titanic: Sangre y acero


Mira que me gusta la historia de Reino Unido, pero el episodio del Titanic se me resistía. Toda película que he visto sobre el tema (incluyendo y sobre todo la archiconocida de James Cameron con DiCaprio y Winslet) me parecían un tremendo aburrimiento. Agua, hielo y pocos botes salvavidas por todas partes. Y teniendo en cuenta mi pánico al mar… imaginad lo poco que puedo disfrutar con algo que pasa ahí, en medio del océano. Y para más inri, de noche.

domingo, 18 de marzo de 2012

La chica invisible


Un accidente que todos consideran un intento fallido de suicidio y una misteriosa carta son el punto de inicio de las aventuras y desventuras de Jenna Hamilton, una adolescente de 15 años que no es precisamente la más popular de su instituto… hasta que al caerse en el baño tiene que ir con una aparatosa escayola durante un tiempo.

miércoles, 22 de febrero de 2012

George Clooney, ese hombre


¿Sabéis esas adolescentes que viven pegadas a una carpeta forrada con fotos de su ídolo? Sí, esas carpeteras que ahora sobre todo adoran a Justin Bieber, que en otra época hicieron lo propio con Los Pecos, y entre medio con los Back Street Boys. Pues, lo confieso: yo fui una de ellas. Eso sí, para eso de las modas soy un poco como los salmones y suelo ir a contracorriente, así que en mi carpeta no había espacio para los mencionados BSB, ni para los protagonistas de Sensación de Vivir (¿o esos eran para una generación anterior?), ni para Beckham. Vale, sí caí rendida a los pies de uno de los ídolos de entonces, el que desató la Julenmanía, pero creo que esa es la excepción. Yo, en mi época de carpetera adolescente, bebía los vientos por George Clooney. Y, para qué negarlo, lo sigo haciendo.


sábado, 18 de febrero de 2012

La importancia de los secundarios


¿Nunca os habéis dado cuenta de que hay series en las que el protagonista, especialmente si además da nombre a la serie, mola infinitamente menos que los secundarios? Perdón por el “mola”, pero es la palabra que mejor venía.

Yo de pequeña siempre había tenido la idea de que si era el protagonista, es porque su historia era la más interesante y por eso tenía que ser el personaje que más gustara. Pero esa concepción se me vino abajo en mi tierna adolescencia cuando viendo Dawson crece pensé: “con lo petardo que es este chico, ¿por qué no se plantearon que esto fuera un ‘Pacey crece’ o  ‘Joey crece’?”. Y es que, a mí, Dawson, más que darme ganas de crecer, me las daba de cortarme las venas. Bueno, igual ha sido un poco exagerado, pero es que no me negaréis que el chico era un angustias y de todo hacía un drama (tal vez por eso de querer ser director de cine), y al final, como bien vieron los guionistas, la historia que más entretenía era la de Pacey y Joey, los amigos del prota, o sea: los secundarios (sí, y la de Jen, pero esa acaba tan mal que mejor no recordarla).