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miércoles, 2 de mayo de 2012

Instrucciones de… ¿montaje?


¿Alguna vez habéis intentado montar algo siguiendo las instrucciones? Imposible, ¿verdad? Y lo mejor es cuando se da la combinación frases enrevesadas + dibujos indescifrables. Ahí, más que el placer de montar por ti mismo eso que has comprado, aparecen las ansias por convertirte en MacGyver y saber montar cualquier cosa con un chicle. Pero, qué se le va a hacer, eso era todo ciencia ficción y, al final, los mortales tenemos que conformarnos con largos periodos de desesperación buscando piezas desaparecidas combinados con minúsculos momentos de progresión.

Pero lo mejor de todo es cuando no solo tenemos esos dibujos que parecen jeroglíficos sino que además, el texto que tenemos delante es una traducción más chapucera imposible: con palabras inventadas, frases sin un sujeto claro, mezclas de idiomas… Y con unas de esas topé el otro día. No son las mejores que he tenido en mis manos, pero sí las últimas. Eso sí, tuve la suerte de que estaba ante algo sencillo de montar, porque si no, creo que habría tenido que recurrir a la maña y olvidarme de las malditas instrucciones. Vamos a ello.


domingo, 26 de febrero de 2012

Confesiones impopulares (VIII)


Me cuesta horrores no poner emoticonos en las entradas del blog.

Sí, lo sé. Es mi blog. Yo mando. Puedo hacer lo que salga de las narices. Así que, ¿por qué no dejar caer alguno de vez en cuando? Pero no. Hay algo que me frena. No me parece profesional. Aunque con las tonterías que os cuento, por un poco menos de profesionalidad tampoco pasaría nada. Pero no puedo.

Quizás os parezca una tontería, una exageración, pero quienes tratáis conmigo más a diario sabéis que raro es que una frase mía no termine con un XD, un guiño (este menos, porque lo odio, si es que se puede odiar un emoticono), una lengua salida, una sonrisa… Si no lo uso siento que falta algo, que quien está al otro lado de la pantalla no va a captar la ironía o que no doy suficiente alegría a las palabras que forman la frase. Muchas veces los pongo inconscientemente, como quien pone un acento (tal vez ese no sea el mejor caso, ya que muchos deberían ponerse a dieta después de estar tooooooooooodo el día comiéndose las tildes), como el cani que pone haches en sus palabras. Ahí, a discreción. 


viernes, 22 de octubre de 2010

En La Rioja hablamos así

Una de las razones por las que surgió este blog, como ya mencioné en el primer post, fue por culpa de un carinyet y un morrete. Se me propuso explicar algunos de los vocablos que usamos en La Rioja y por los que fuera de nuestras fronteran nos miran con cierto grado de extrañeza, y me he puesto manos a la obra. Sé que la lista no es demasiado extensa, pero algo es algo. Además tengo un pequeño problema con este tema que descubrí cuando abandoné tierras riojanas para ir a vivir a la capital (momento en el cual misteriosamente mi acento riojano, definido como cantarín por varias personas de mi entorno madrileño, se hizo más evidente de lo normal): uso más palabras riojanas de las que pensaba, pero hasta que no viene alguien de fuera preguntándome que qué he dicho, no me doy cuenta de que son palabras de poco uso fuera de La Rioja.