¿Alguna
vez habéis intentado montar algo siguiendo las instrucciones? Imposible,
¿verdad? Y lo mejor es cuando se da la combinación frases enrevesadas + dibujos
indescifrables. Ahí, más que el placer de montar por ti mismo eso que has
comprado, aparecen las ansias por convertirte en MacGyver y saber montar
cualquier cosa con un chicle. Pero, qué se le va a hacer, eso era todo ciencia
ficción y, al final, los mortales tenemos que conformarnos con largos periodos
de desesperación buscando piezas desaparecidas combinados con minúsculos
momentos de progresión.
Pero lo
mejor de todo es cuando no solo tenemos esos dibujos que parecen jeroglíficos
sino que además, el texto que tenemos delante es una traducción más chapucera
imposible: con palabras inventadas, frases sin un sujeto claro, mezclas de
idiomas… Y con unas de esas topé el otro día. No son las mejores que he tenido
en mis manos, pero sí las últimas. Eso sí, tuve la suerte de que estaba ante
algo sencillo de montar, porque si no, creo que habría tenido que recurrir a la
maña y olvidarme de las malditas instrucciones. Vamos a ello.