El otro
día leí una noticia que me hizo recuperar la ilusión por vivir.
Mostrando entradas con la etiqueta humor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta humor. Mostrar todas las entradas
jueves, 28 de junio de 2012
miércoles, 2 de mayo de 2012
Instrucciones de… ¿montaje?
¿Alguna
vez habéis intentado montar algo siguiendo las instrucciones? Imposible,
¿verdad? Y lo mejor es cuando se da la combinación frases enrevesadas + dibujos
indescifrables. Ahí, más que el placer de montar por ti mismo eso que has
comprado, aparecen las ansias por convertirte en MacGyver y saber montar
cualquier cosa con un chicle. Pero, qué se le va a hacer, eso era todo ciencia
ficción y, al final, los mortales tenemos que conformarnos con largos periodos
de desesperación buscando piezas desaparecidas combinados con minúsculos
momentos de progresión.
Pero lo
mejor de todo es cuando no solo tenemos esos dibujos que parecen jeroglíficos
sino que además, el texto que tenemos delante es una traducción más chapucera
imposible: con palabras inventadas, frases sin un sujeto claro, mezclas de
idiomas… Y con unas de esas topé el otro día. No son las mejores que he tenido
en mis manos, pero sí las últimas. Eso sí, tuve la suerte de que estaba ante
algo sencillo de montar, porque si no, creo que habría tenido que recurrir a la
maña y olvidarme de las malditas instrucciones. Vamos a ello.
martes, 14 de febrero de 2012
Love is in the air... Or not
Entró en la librería como quien entra a robar un
banco. Nerviosa, mirando a todas partes, analizando a todos los que se cruzaban
con ella, asegurándose de pasar inadvertida, de no despertar las sospechas de
nadie. A pesar de su nerviosismo caminaba con paso firme, segura de cuál era su
objetivo y de dónde encontrarlo. Atravesó la sección de papelería, rebosante de
agendas, estuches, bolígrafos de diferentes colores y cuadernos de todos los
tamaños, para dirigirse a la cafetería, donde los clientes se arremolinaban en
torno a pequeñas mesas redondas charlando alegremente. Vio que ninguno estaba
solo, que la mayoría de quienes se cruzaban en su camino iban acompañados, y
los que no tenían compañía estaban lo suficientemente ensimismados en sus cosas
como para ignorarla. Bien, su plan marchaba a la perfección. Dobló la esquina
para enfilar, escaleras abajo, la planta inferior. Todo iba mejor de lo
esperado. A pesar de que creía que encontraría a docenas de niños correteando
entre estanterías con libros infantiles y pequeños peluches, solo se cruzó con
una madre acompañada por su hija. Podrían haber supuesto un riesgo si no fuera
porque, justo cuando ella dirigió la vista a su objetivo, oyó como la pareja se
disponía a acceder a la planta superior. Al fondo del pasillo solo había una
dependienta atareada en introducir los códigos de una pila de libros en el
ordenador. Caminó. Ya estaba ahí, frente a su meta, pero antes se volvió a
cerciorar de que nadie la observaba. La dependienta seguía a lo suyo, ningún
otro cliente en esa planta. Todo estaba saliendo a pedir de boca…
jueves, 26 de enero de 2012
Pequeñas cosas que me hacen feliz (VII)
Desde hace unos meses, y por casualidad, en mi casa se instauró una pequeña tradición. Bueno, más que en mi familia, la tradición la llevamos a cabo mi madre y yo, y consiste en lo siguiente: cada jueves, después de comer y de recoger la mesa, encendemos el ordenador (si es que no está ya encendido a esas horas), entramos en la web de Marca y vemos el capítulo de Marcatoons de esa semana. Es una tontería, algo muy breve, apenas 2 minutos, pero es algo que sabemos al 100% que nos sacará una sonrisa y alguna carcajada. Sí, dentro de los 1440 minutos que tiene cada día, o de los 10080 que hay en una semana, tenemos asegurado que por lo menos dos van a ser muy buenos y va a merecer la pena esperarlos semana a semana. Y, por si fuera poco, el tiempo que empleamos después en recordarlos son más minutos de felicidad que añadimos a la lista.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)