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lunes, 25 de junio de 2012

Sesión de cine: Anonymous…


... o hasta qué punto se puede reinventar la historia en una película.

Que en las películas todo es posible ya lo sabemos. El cine muchas veces ha servido para imaginar mundos fantásticos, para abstraernos de la realidad y crear universos alternativos. Seres que en nuestro mundo serían inverosímiles en el cine pueden ser de lo más normal. Pero, ¿qué pasa cuando la historia que estamos contando es real, cuando los personajes existieron de verdad? En este caso, lo más correcto, creo yo, sería mantenerse lo más fiel posible a los hechos que sucedieron y no dejar volar la imaginación.


jueves, 21 de junio de 2012

Sesión de cine: Hunger (hambre)


Hace unos días, después de retrasar mucho ese momento, me decidí a ver Hunger, la ópera prima del director inglés Steve McQueen, protagonizada por Michael Fassbender. Y al igual que pasaba en Shame, el tándem McQueen-Fassbender funciona. En Hunger (película de 2008 que aún no ha sido doblada al español y tal vez por eso sea menos conocida) McQueen nos traslada hasta los primeros años de la década de los 80 para contarnos la huelga de hambre de Bobby Sands, miembro del IRA.



lunes, 23 de abril de 2012

Pon un clásico en tu vida


Siempre he tenido la sensación de que todo el mundo escondía entre sus gustos un clásico. Me explico: imaginad que vais al cine con un amigo a ver el último estreno de acción, la película más comercial y con más efectos especiales que podáis imaginar, una de esas en las que todo sale volando por los aires, de esas que solo te dan imágenes, escenas de acción, una tras otra y con las que, durante la hora y media que duran, os podéis olvidar absolutamente de todo y no pensar prácticamente en nada. Solo recibís una información que en poco tiempo olvidaréis, nada de ponerse a reflexionar sobre cuestiones pseudofilosóficas de la vida. Absolutamente nada de eso. Pero que os entretiene, que es lo estabais buscando. Bien, entonces, en esa situación, cuando estáis viendo lo más comercial y vacío de preocupaciones que da el cine actual, vuestro amigo os confiesa que es un apasionado del cine de Kurosawa. Y vosotros, que hasta entonces solo habíais compartido con él películas de este género, porque él os lo proponía, os sorprendéis por haber estado pensando siempre que lo más profundo que veía vuestro amigo eran las películas de Steven Seagal. O ese otro amigo que siempre lleva su mp3 plagado de reggeton, pachangeo y demás, y de repente un día, al ir a su casa, veis que lo que copa las estanterías de su casa son todos, absolutamente todos, los discos de los Beatles.


miércoles, 7 de marzo de 2012

Sesión de cine: La última estación


¿Sabéis esas veces que ves una película, buscas información sobre ella y a partir de ahí pasas a otra película, y a otra, a otra, a otra, y así sucesivamente hasta acabar viendo una película a la que no sabes exactamente cómo has llegado? Bien, pues este no ha sido el caso. Para empezar, en la película de la que os voy a hablar, sale James McAvoy, y por otro lado es una película biográfica. Y teniendo en cuenta que últimamente me ha dado por este género, no podía dejar pasar la ocasión de ver cómo fueron los últimos días de Tolstoi, uno de los autores más célebres de la literatura mundial, si no el más. Y sobre todo cuando, ignorante de mí, desconocía bastante sobre su vida.


miércoles, 22 de febrero de 2012

George Clooney, ese hombre


¿Sabéis esas adolescentes que viven pegadas a una carpeta forrada con fotos de su ídolo? Sí, esas carpeteras que ahora sobre todo adoran a Justin Bieber, que en otra época hicieron lo propio con Los Pecos, y entre medio con los Back Street Boys. Pues, lo confieso: yo fui una de ellas. Eso sí, para eso de las modas soy un poco como los salmones y suelo ir a contracorriente, así que en mi carpeta no había espacio para los mencionados BSB, ni para los protagonistas de Sensación de Vivir (¿o esos eran para una generación anterior?), ni para Beckham. Vale, sí caí rendida a los pies de uno de los ídolos de entonces, el que desató la Julenmanía, pero creo que esa es la excepción. Yo, en mi época de carpetera adolescente, bebía los vientos por George Clooney. Y, para qué negarlo, lo sigo haciendo.


sábado, 18 de febrero de 2012

La importancia de los secundarios


¿Nunca os habéis dado cuenta de que hay series en las que el protagonista, especialmente si además da nombre a la serie, mola infinitamente menos que los secundarios? Perdón por el “mola”, pero es la palabra que mejor venía.

Yo de pequeña siempre había tenido la idea de que si era el protagonista, es porque su historia era la más interesante y por eso tenía que ser el personaje que más gustara. Pero esa concepción se me vino abajo en mi tierna adolescencia cuando viendo Dawson crece pensé: “con lo petardo que es este chico, ¿por qué no se plantearon que esto fuera un ‘Pacey crece’ o  ‘Joey crece’?”. Y es que, a mí, Dawson, más que darme ganas de crecer, me las daba de cortarme las venas. Bueno, igual ha sido un poco exagerado, pero es que no me negaréis que el chico era un angustias y de todo hacía un drama (tal vez por eso de querer ser director de cine), y al final, como bien vieron los guionistas, la historia que más entretenía era la de Pacey y Joey, los amigos del prota, o sea: los secundarios (sí, y la de Jen, pero esa acaba tan mal que mejor no recordarla). 


viernes, 13 de enero de 2012

Sesión de cine: La dama de hierro

Como os decía en las dos entradas anteriores, las películas se me amontonan en estos primeros días de año, así que sin más dilación me he puesto manos a la obra.

El pasado lunes, aprovechando que hay precio especial en el cine (al final os hablaré de las consecuencias de elegir ese día), fui a ver La dama de hierro. Muchos, perdón, todos habréis oído hablar de esta película como un retrato de la llegada al 10 de Downing Street de Margaret Thatcher, pero yo quiero quedarme con el lado más humano de la película. Sí, vemos cómo la hija de un humilde tendero llega a ser la Primera Ministra de Inglaterra pero, desde mi punto de vista, sobre todo vemos la lucha de una mujer por superar la muerte de su marido. Para contar esta lucha se recurre a numerosos flashbacks, gracias a los que conocemos momentos clave de la vida de la pareja, y que además coinciden con momentos clave de su vida política.


domingo, 13 de noviembre de 2011

Porque me da por ahí

Llevaba mucho, muchísimo tiempo queriendo poner este vídeo. Escribía una y otra vez una entrada sobre él, pero nunca terminaba de convencerme el enfoque que le daba. No sabía si darle un toque de humor, o uno más crítico, si ponerme seria o tomármelo a la ligera. Y al final, ¿sabéis qué?, he decidido que me quedo con lo último. Pongo el vídeo aquí, sin ton ni son, sin encuadrarlo en un porqué. Lo pongo porque sí, porque me sale de las narices, porque con mi blog hago lo que quiero. Y si a esta señora se le ha ocurrido que por hacer eso que hace habrá gente que la tome muy en serio y lo considere arte, ¿por qué no iba a ser igual con esta entrada?

Vale, no hace falta que me respondáis. Ni mi nombre dice nada al mundo ni hice que los Beatles se separaran, pero… ya me las ingeniaré para que el mundo me conozca y se tome en serio esta entrada absurda.


jueves, 20 de enero de 2011

Crónica de un adiós anunciado


Nunca me han gustado los payasos. Tal vez sea porque hace muchísimos años una noche con mis primos, por casualidad, encontramos en la tele una película con un payaso y nos dejó a todos traumatizados por unos días. Como supondréis, la película en cuestión era It, y desde ese día, tengo que confesarlo, los payasos me acojonan un poco. A eso tengo que añadir que también me dan pena. De mi más tierna infancia tengo otro recuerdo relacionado con ellos. Esta vez no hay traumas, o por lo menos no tan grandes: yo tendría unos 9 añitos cuando mi tía le cantaba a mi primo una canción sobre un payaso llamado Bruno. No sé qué extraña razón me llevaba a llorar cada vez que recordaba la canción, ya que según la primera estrofa la canción, esta nos dejaba una bonita imagen de Bruno: era un payaso feliz, no tenía malicia ni sabía mentir, le gustaba la luna y las noches de abril y su único trabajo era el de hacer feliz. Pero a mí nunca me ha gustado quedarme con la superficie de las cosas y pensaba: y los días que Bruno no estuviese feliz, ¿también tendrá que hacer reír a los demás? Y lloraba. Lloraba porque no me parecía justo que a la gente no le importaran los sentimientos de Bruno y que, simplemente porque ellos querían divertirse, ignorasen los sentimientos del payaso. Y yo, entonces, me imaginaba a Bruno después de una función, después de hacer reír a la gente a pesar de que en ese momento no tenía ganas de ello, desmaquillándose y llorando. Llorando porque, a pesar de que había hecho feliz a alguien, él no lo era.


viernes, 14 de enero de 2011

Colin Firth, ese hombre


Desde hace un tiempo me estoy sorprendiendo a mí misma admirando a Colin Firth más de lo que pensaba en un principio. Me siento cual Bridget Jones, atontada con Hugh Grant pero que con el tiempo va viendo que quien le gusta más es Colin. Y es que, lo confieso, ese aire de gentleman despistado que tiene Hugh siempre me ha gustado. Y no solo en él. Los británicos tienen un algo que me encanta. Eso sí, quienes tengáis ahora mismo en mente a Carlos de Inglaterra… no, él no tiene ese algo; podéis ahorraros las coñas al respecto. Pero ese es otro tema, volvamos al que nos ocupa.



jueves, 11 de noviembre de 2010

El día 11

Una persona normal hoy os estaría contando que está a punto de ser tía por primera vez ya que a su prima le falta poquísimo para dar a luz (sí, mi prima, porque si hacemos caso a la segunda acepción del DRAE para sobrino, este es, respecto de una persona, el hijo o hija de su primo o prima). Pero, ¿quién ha dicho que yo sea normal? Así que hoy, día 11, os voy a hablar de lo que pasó hace exactamente 4 meses. Creo que no hace falta recordar qué día fue, aunque para quien  no quiera echar cuentas, diré que sí, que estoy haciendo referencia al 11 de julio.

Hace unos cuantos años, concretamente en el 2006, empecé a pensar que ese día sería para mí sinónimo de malos recuerdos, los peores que hasta el momento he tenido como aficionada al fútbol. Ese día sucedió algo que, aunque tenía asumido que llegaría, en absoluto esperaba que llegara tan de repente. La persona por la que empecé a amar este deporte se retiraba entre lágrimas. Lágrimas que eran el reflejo, no solo de que estaba abandonando al equipo de su vida, sino de que pasaba algo más de puertas para adentro, pero que él seguramente nunca confesará. Y esas lágrimas se me contagiaron, y se convirtieron en lágrimas de pena por ver que ya no volvería a ver jugar nunca más a esa persona, pero sobre todo en lágrimas de rabia al ver cómo se estaba tratando a uno de los últimos mitos del Athletic. Y confieso que aún se me escapa alguna cuando veo las imágenes, porque para mí nunca será fácil ver llorar a Julen Guerrero.


domingo, 7 de noviembre de 2010

¿Víctima de un cruel destino?

Desde que hace unos días supimos de su muerte, prácticamente todo el mundo se encuentra consternado por su fatal desenlace. Por si fuera poco, los rumores acerca de una posible suplantación de identidad debido a que pudo haber muerto antes de lo que oficialmente se dijo, no hacen sino aumentar dicho dolor.

Pero esto no acaba aquí. Después de toda una vida entregada a proporcionar alegrías al mundo mediante sus dotes adivinatorias, especialmente a este nuestro país, comenzaron las especulaciones acerca de cuál sería el destino elegido para que sus restos mortales descansaran en paz. Mucho se habló, y se sigue hablando, sobre los posibles destinos que le aguardarían, y hoy me he encontrado ante una desagradable imagen que estoy segura me costará muchísimo tiempo borrar de mi cabeza:


viernes, 29 de octubre de 2010

Confesiones impopulares (I)


Todos tenemos secretos que no queremos confesar, no porque delaten datos demasiado íntimos de nosotros y al contarlos sintamos que estamos rompiendo parte de ese escudo con el que protegemos nuestro yo más oculto, sino por impopulares. Es decir, son esas pequeñas tonterías que no contamos porque parece que no responden a la opinión popular, y como tampoco vamos a cambiar el mundo al contarlas, nos las callamos. Como en la típica conversación en la que todo el mundo habla de la película o el libro de moda, que todo el mundo parece haber visto o leído… menos tú; o lo que es peor, lo has leído pero no te ha gustado en absoluto, y para no quedar mal, no lo dices.